Por:
Redacción - Generación J - Marzo 2010
Generación J presenta el segundo informe especial realizado por el Lic. Patricio A. Brodsky sobre la visita a Irán del dirigente argentino, Luis D’Elia y su esposa, en el cual el autor se pregunta si se puede confiar en la sinceridad de un dirigente piquetero que afirma luchar por los derechos humanos y que al mismo tiempo es una especie de “vocero virtual” de una dictadura islamista?
Otro comentario más que interesante y de actualidad para comprender y aprender de está temática de lo que sucede en Argentina y en Medio Oriente:
Un LÍDER PIQUETERO EN IRÁN
Lic. Patricio A. Brodsky
(Especial para Generación J - 6-3-2010)
¿Se puede confiar en la sinceridad de un dirigente piquetero que afirma luchar por los derechos humanos y que al mismo tiempo es una especie de “vocero virtual” de una dictadura islamista?
¿Cómo creer en aquel que afirma vehementemente estar a favor de los derechos de las minorías, de los humildes y desposeídos, mientras se abraza y se toma fotos con un dictador que persigue a los opositores, que encarcela y asesina a personas por su orientación social, política o sexual?.
¿Cómo creerle a quien afirma estar a favor de la democracia mientras asalta comisarías, viola el derecho a la propiedad invadiendo campos, a la libre circulación cortando calles y rutas; y que al mismo tiempo se toma fotos con militares golpistas “disfrazados” de rojo, o con antisemitas que niegan el holocausto y el derecho a la autodeterminación del pueblo judío?
¿Cómo confiar en quien en vez de gastar sus energías en exigir justicia para las víctimas, pidiendo que se esclarezcan los mayores atentados antisemitas de la postguerra cometidos en Buenos Aires, las gasta en defender, (ex-ante y no en tribunales) a los sospechosos de haberlos cometido.
Existe una máxima en latín que dice: Res Non Verba, cuyo significado es “Hechos, no palabras”. Como se puede apreciar a simple vista en la práctica política de este sujeto y en su sistema de alianzas es notorio como la declamación va hacia un lado y los hechos concretos hacia el otro. Pero esta contradicción no se debe a la bancarrota moral personal, sino que este líder es emergente de un sector político y social que atraviesa una profunda crisis, tan profunda que más que crisis es una anomia, una pérdida total de los marcos y valores que históricamente fueron patrimonio de este sector.
La crisis del modelo de acumulación capitalista basada en la producción industrial extensiva, junto a la profunda incapacidad político-teórica de estos sectores, particularmente su anquilosamiento teórico, su incapacidad de flexibilizarse y adaptarse a las nuevas condiciones políticas, sociales y económicas, han hecho profunda mella en el “progresismo”, transformando a este en un mero “repudiador” de “lo imperial”. Una parodia de sainete de lo que fue su momento de mayor gloria hace ya un siglo.
Hoy, el “progresismo” parece radicar en rechazar todo lo que huela a “imperialismo yanqui”, no importa si para ello deber tornarse socios de los dictadores fascistas, antisemitas y teocráticos de Irán. Y los Ayatollahs encantados de tener “gratuitamente” una caterva de abogados del diablo que se ponen a opinar desde la ignorante comodidad de los petrodólares.
Lo peor del caso es que este líder piquetero no es un sujeto aislado y sin poder, sino que es un “vocero oficioso” del gobierno que hoy está en el poder, y su esposa, diputada en ejercicio, forma parte del mismo gobierno que ha solicitado la captura de los sospechados como asesinos de la AMIA y que el régimen que ellos defienden, y al cual “visitan” apaña y cobija; hasta uno de estos sospechados de asesinos ocupa, nada menos que el cargo de Ministro de Defensa (un sospechoso de ser asesino de judíos Ministro de un régimen que amenaza a Israel con el exterminio; al menos no podemos acusar a Irán de incoherencia o dobles discursos, su orientación es más que explícita).
Lo que es inexplicable (salvo en el caso de alguien cuyo odio judeofóbico es visceral) es ¿que hace un líder político progresista defendiendo a los supuestos asesinos de sus compatriotas y no exigiendo justicia?
Cuál es el motivo por el que miles de supuestos “progresistas” se sientes más cómodos defendiendo a regímenes dictatoriales, teocráticos, reaccionarios y totalitarios que a sistemas democráticos avanzados (a los que califican de “imperiales”), pues si uno se rinde ante la evidencia, es irrebatible que en regímenes como el Sirio, el Iraní, el Venezolano, etc., las injusticias, inequidades y desigualdades en el terreno social, político y económico son mayores que las existentes en EE.UU., Israel o cualquier país europeo.
Sólo en una mente que sufre una profunda distorsión de lo justo y lo debido puede preferir un régimen del primer tipo por sobre el segundo. Alguien puede decir que las democracias capitalistas son injustas y que mucha gente padece sufrimientos y carencias en ellas, es cierto, pero no es menos cierto que los regímenes dictatoriales del tipo iraní los padecimientos, las injusticias y los sufrimientos son “socialistas”, los aquejan a todos por igual. Y en regímenes como el iraní y el venezolano cuyas arcas rebosan de petrodólares, es un crimen contra-natura que existan sufrimientos y carencias.
Si tus amigos son los principales promotores del negacionismo de la Shoá, mafiosos que amenazan con borrar de la faz de la tierra no solo a Israel sino “al sionismo” (lo que implica acabar con todos los sionistas), si te abrazas y tomas fotos con un militar golpista que persigue a “los asesinos de Cristo” (ciudadanos de su propio país que, cometen el “delito de ser judíos) luego no te quejes si te acusan de antisemita. Dime con quien andas y te diré quien eres…
Comentarios: redaccion@generacionjudia.com.ar .
Copyright Revista Generación J / 2005 - 2010 / Todos los derechos reservados.