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  Redaccion GJ Online Enero-Junio 2010 ->Secciones-> Comentarios especiales
América Latina bajo amenaza: La alianza populista-islamista
Lic. Patricio Brodsky (especial GJ).
Por: Redacción GJ

Generación J presenta el informe especial realizado por el Lic. Patricio A. Brodsky sobre la amenaza que representa para nuestros países hispanoamericanos las relaciones con regimenes islamistas como el Irán y su estrecha unión con Chavez. Un informe más que interesante y de actualidad para comprender y aprender de está temática:

AMÉRICA LATINA BAJO AMENAZA: LA ALIANZA POPULISTA-ISLAMISTA
Lic. Patricio A. Brodsky

(Especial para Generación J - 12-2-2010)

En el último lustro, con el retorno al poder del populismo, América Latina se ha ido tornando terreno fértil para el desarrollo de un grave problema que aqueja al mundo desde, al menos 30 años. Me refiero a la expansión del islamismo radical, el cual se ha ido expandiendo hacia Europa de la mano de la inmigración proveniente del mundo islámico, pero que en América Latina ha tenido otra forma de desarrollo.
Ya desde la década de 1970, antes de la llegada al poder de la Revolución Islámica en Irán, ya se iba perfilando una alianza que hoy vemos en las calles de occidente, en especial en nuestro país -Nota Redacción: se refiere a Argentina-. Expresamente hablo de la alianza entre el populismo izquierdista y el terrorismo islamista. En efecto, en los ’70 es sabido que notorios terroristas de signo populista-izquierdista se entrenaban en campamentos de terroristas en Libia, El Líbano, Siria, Jordania, Irak, etc.
Desde esa época que se teje la alianza entre estos dos sectores que hoy forman el principal sustrato de la nueva forma de judeofobia. Los cuales tienen en común varios aspectos entre los cuales se destacan su profundo autoritarismo, su tendencia intolerante y totalitaria, sus delirios megalómanos de dominación mundial y su judeofobia visceral.
Los primeros indicios de la existencia del terrorismo islamista en nuestro continente fueron los brutales atentados antisemitas realizados en Argentina en 1992 contra la Embajada de Israel y en 1994 contra la AMIA (sede de la Comunidad Judía Argentina). La investigación oficial ha descubierto fuertes indicios de que los autores (materiales e intelectuales) de los atentados eran dirigentes y funcionarios de la Revolución Islámica iraní, de hecho sobre varios de ellos, incluyendo al actual Ministro de Defensa de Irán, tienen pedido de captura internacional por su rol en los atentados antedichos.
En este contexto internacional observamos con preocupación la expansión del populismo en América Latina (con regímenes como el del golpista Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, el depuesto Manuel Zelaya en Honduras, etc.) y su confluencia con los sectores más guturales del islamismo (el islamismo radical).
Esta alianza se ve facilitada básicamente debido al “anti-imperialismo” militante de este sector (su odio a los EE.UU.) y su ceguera al ver la confrontación entre el imperialismo financiero encarnado por los EE.UU. y el imperialismo religioso encarnado en el islamismo radical. Su incapacidad para analizar los acontecimientos y su visión maniquea e infantil los coloca en una inmejorable situación para funcionar como una virtual quintacolumna de la infiltración del islamismo radical en occidente.
Observando las posturas de estos regímenes podríamos agruparlos en una categoría única denominada “infantilismo izquierdista”; la característica principal de este sector político es su notoria incapacidad para situarse en la realidad concreta, oscilando entre el reduccionismo maniqueísta e infantil y el mesianismo delirante. En sus “análisis de los acontecimientos” reemplazan el estudio de las relaciones sociales concretas por la enunciación de una serie de consignas preconcebidas y que funcionan como “imperativos categóricos” infalibles, perennes e inmodificables –asumiendo el rol de “verdades reveladas” del dogma cuasi religioso de su ideología-fe (funcionando como un “sentido común” en términos gramscianos, esto es, pensar lo pensado por otros).
A partir de la guerra entre Israel y Hezbollah a mediados de 2006, hemos visto como esta peculiar alianza de extremistas ha ganado las calles. En efecto, a partir de esa época hemos visto aparecer en las calles una peculiar rama autóctona de la organización terrorista libanesa, cosa curiosa hallar una “rama latinoamericana” de una organización terrorista cuyo territorio “natural” es la arena política en El Líbano (y que además existen fuertes indicios de su actuación criminal en los atentados de Buenos Aires en 1992 y 1994), marchar con impunidad en las calles de Argentina del brazo con integrantes de organizaciones políticas argentinas, incluyendo con algunos cercanos al actual gobierno. La confluencia de estos sectores se debe a dos motivos, el primero será el acercamiento ideológico, el segundo los recursos económicos proveniente de las regalías petroleras iraníes y venezolanas utilizadas para “comprar” la lealtad de los regímenes populistas y de los partidos de la izquierda “revolucionaria”. De otra manera no se explica la comunión entre los “progresistas” y las teocracias fascistas.
Asimismo, el apoyo de regímenes como el del golpista (y antisemita) Hugo Chávez, al desarrollo del programa nuclear iraní, junto con su compartida mirada negacionista de la Shoah, colocan a dicho mandatario en una línea de responsabilidad directa, de expresa complicidad con la manifiesta intención del Führer iraní de borrar de la faz de la tierra al “régimen sionista” (el Estado de Israel) a través de una orgía nuclear generando así, de hecho, un nuevo Holocausto de 6.000.000 de judíos (los ciudadanos israelíes), junto a otras “víctimas colaterales” (los otros 1.500.000 de israelíes no judíos).
No hablamos acá de historia pasada, la judeofobia nunca dejó de ser una amenaza para el pueblo judío y, lamentablemente, los últimos acontecimientos muestran que, lejos de desvanecerse en el tiempo, tiene la particular característica de reemerger con nuevas formas y nuevas fuerzas en sectores donde antes no existía, surgiendo con fuerza bajo nuevas formas y “nuevas” consignas.
La judeofobia existe, es un prejuicio tan arraigado en la historia que, luego del horror nazi, lejos de desaparecer ha hallado la manera de revivir. Es como una de esas películas de horror que cuando uno cree que la pesadilla ha culminado, el protagonista vuelve del más allá para continuar con sus andanzas. Lo lamentable es que las víctimas que provoca la judeofobia mueren de verdad.

Comentarios: redaccion@generacionjudia.com.ar .

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